ap_eta3jpgEl arte, esa creación humana que inspira, que transporta, que evoca belleza perdida o desconocida en objetos, esculturas, lienzos, composiciones musicales, arte urbano y un etcétera tan amplio que necesitaríamos dos o tres entradas para describirlo. Sin duda es una de las creaciones humanas de las que más debemos sentirnos orgullosos, pues la habilidad de reinterpretar un pensamiento, un sentimiento o algo cotidiano a través de la sensibilidad y habilidad de un artesano no es cualquier cosa. Y que tire la primera piedra aquél que no haya asistido nunca a un museo, a un concierto, a una exposición, ya sea como parte del público o como el artista en sí mismo. De todas formas, de artistas y locos, todos tenemos un poco. 

Por ello, combinar el arte con otra clase de actividad se antoja muy atractivo, pues es en la diversidad en donde encontramos nuevas formas de expresión y así es como se generan nuevas corrientes alternativas (tan de moda hoy en día).

Tal es el caso de una deliciosa exposición denominada Eat the Art (cómete el arte), en donde famosas pinturas y óleos enfocados en deliciosos platillos de siglos pretéritos han sido recreados con bebidas e ingredientes verdaderos.

¿Quién gana con una acción así? La marca de quesos Castello, quienes mezclaron el fino arte de la degustación con una exquisita exposición de obras selectas que saciaron el paladar de cientos de asistentes en la Terminal Central de Nueva York, con lo que alcanzaron un total de impactos cercanos a los 500 mil.

Nadie le es indiferente al arte, mucho menos cuando involucra disfrutar de una rebanada del mejor queso del mundo, gratis.