Hace un par de años, el actor Bruce Willis participó en una cinta en donde todos los seres humanos interactuaban entre sí a través de robots, llamada the Surrogates. Gracias a estas réplicas automatizadas, el ser humano había hecho a un lado enfermedades y los crímenes a cambio de la pérdida de su propia naturaleza social.

Aunque la película no fue tan bien lograda (se queda a medias en su crítica a la deshumanización por parte de los adelantos tecnológicos), nos da una probadita de cómo el ser humano puede utilizar la tecnología para conseguir objetivos imposibles de alcanzar. 

Como salido de otra película de ficción, Coca-Cola y Gefen Team  pusieron en funcionamiento a sus denominados Social Robots, durante el Coca-Cola Summer Love 2013, festival realizado en Israel. En él, miles de adolescentes se reúnen año con año para disfrutar de conciertos al aire libre, así como diversas expresiones artísticas.

Los Social Robots fueron un grupo de autómatas que se encontraban al servicio de todos los jóvenes que no pudieron asistir este año al festival. Pero podían interactuar con amigos y conocidos presentes en las festividades por medio de estos autómatas. Aunque físicamente se encontraban lejos de la sede, estos intermediarios les permitieron participar en los festejos de una forma original y poco convencional.

El impacto de esta acción repercutió en los medios de comunicación masivos, quienes convirtieron este esfuerzo en el protagonista de la temporada.

Muchos expertos opinan que la tecnología nos ha permitido estar más cerca en cuanto a comunicación, pero nos aleja cada vez más como raza humana. Mientras el debate continúa, estos robots ya forman parte de una tendencia clara en cuanto a interactividad, comunicación y, de nueva cuenta, a la realidad que supera a la ciencia ficción.

Información vía Ads of the world.