En lo que respecta al empaquetado de sus productos, muchas marcas han aprendido a ahorrar algunos recursos al saber que el 90 por ciento de los consumidores que adquieren sus productos jamás leen los manuales de uso. Pero esto no significa que este elemento desaparezca totalmente del mercado. Más bien, evoluciona a una nueva interfaz que explota por completo elementos interactivos.

Tal es el caso de la aplicación que Audi ofrece a sus consumidores, con la cual descartan imprimir esos libros que parecieran interminables, con instrucciones complejas y esquemas que sólo entiende un ingeniero.

Ahora, por medio de sus dispositivos móviles, los usuarios pueden saber santo y seña de su auto, desde los elementos más simples, hasta los más complejos y totalmente desconocidos para el consumidor.

Poco a poco vemos cómo la tecnología y la creatividad funcionan como parte del a estrategia de ventas, al convertir un producto tan común y corriente como un auto en un producto dinámico e interactivo.

Información vía Alt1040.com