Todos conocemos MegaUpload o, en su defecto, hemos usado sus servicios de alojamiento de datos para enviar o recibir presentaciones, música, fotos, videos, etcétera. Desde sus inicios, resultó una herramienta muy práctica para compartir archivos demasiado pesados para enviarlos vía e-mail. En resumen, era un recurso más que a veces resultaba ser crucial, sobre todo cuando se trataba de algún bomberazo o emergencia. 

Pero el día de ayer, el sitio fue eliminado de la red y sus trabajadores encarcelados en los Estados Unidos. Esto se debió a una serie de demandas de firmas privadas, quienes argumentan que el sitio promueve a la piratería. Ergo, a no respetar los derechos de autor. 

Fueron necesarias más de cinco demandas para que, cinco años después de haber sido creada, una de las páginas más populares en la red desapareciera, así como así. 

Al día de hoy, abogados de todas partes del mundo son entrevistados en la televisión, en donde entran en debates interminables sobre si es correcto o no que el FBI comience una cacería de brujas digital, en plena víspera de que se apruebe o no una ley que, curiosamente, ahonda en los temas centrales por los cuales MegaUpload fue desaparecida. 

La piratería digital. 

El hecho de que los usuarios de la red compartan archivos ha sido un dolor de cabeza para las disqueras, casas productoras, televisoras y demás empresas privadas, quienes ven mermadas sus ganancias gracias a que nunca falta aquél que adquiera ingresos al vender trabajo ajeno. Pero este problema no inició con el internet, ni con MegaUpload, ni con YouSendit, ni con SendSpace. inició desde el siglo XX. Su mayor exponente era una cinta magnética que denominamos cariñosamente como “cassette”.  

¿Cuántos de nosotros no conoció los cassettes grabados del chopo? ¿O las cintas con canciones grabadas de la radio? Por los años 70, la prohibición del rock y cierto estilo de vida provocó que la única forma de hacerse de este material fuera por medio de cintas grabadas de manera ilegal. Y aún después de la apertura en los años 80, el cassette se mantuvo como un formato para compartir “archivos” sonoros hasta la llegada del CD… 

Al día de hoy, con la llegada de grandes empresas especializadas y la apertura de México hacia los avances tecnológicos, a esto hemos llegado. 

Si bien se ha sabido que “incautan” material apócrifo y es destruido, jamás nadie ha sido llevado a la cárcel por vender piratería. Hasta se rumora que son los dueños de los materiales quienes facilitan los archivos a los “piratas”, ya que al tener un bajo costo, se venden más. Claro que primero negocian de cuánto será su tajada. 

Pero de esto a encarcelar por 50 años a quienes ingeniaron un servidor que alojara archivos de hasta 500 mb existe una diferencia abismal. 

De acuerdo con el FBI, la ley SOPA nada tiene que ver conque se haya tomado acción legal y penal en contra del portal. Fue sólo una “feliz coincidencia”. 

¿Qué pasará con los medios de comunicación nativos del internet ahora en adelante? ¿Qué ocurrirá cuando alguien comparta un video por medio de YouTube? ¿Todos debemos temer la ira de una ley fabricada por personas que no conocen qué o para qué sirve el internet? ¿Cómo afectará a la publicidad? ¿A la mercadotecnia? ¿A los que nos dedicamos a hacer promociones, producciones y eventos? 

¿Será que el World Wide Web se convertirá en el World Limited Web?