La sola mención de la palabra “crisis” en un negocio suele tener un efecto devastador en sus empleados, clientes y el resto de la cadena productiva. Suele bajar la moral, achicar las expectativas y minar el pensamiento estratégico de los directores. Es una situación en la que nadie, absolutamente nadie, quisiera verse involucrado. Generalmente, una crisis involucra recortes en personal, así como alcances presupuestales

Ocurre lo contrario cuando se identifica una oportunidad de acrecentar el negocio, una necesidad que ninguna persona o empresa ha atendido hasta el momento. Es entonces cuando la maquinaria que forma a la empresa cierra sus filas y enfocan sus esfuerzos con ese fin en común.

Últimamente, sobre todo con la crisis económica del 2009 –sumado al virus del A-H1N1 que afectó a nuestro país-, la cultura empresarial ha adoptado ciertos pensamientos provenientes del oriente, los cuales indican que “toda crisis representa una oportunidad”. A esto se le suma que la misma palabra en chino para estos dos conceptos es la misma. “Es en época de crisis cuando los clientes deben invertir en promociones”, mencionaba el director comercial de cierta agencia, ya que es en esos momentos de crisis cuando las marcas deberían reforzar sus ventas. Ésta ha sido la eterna discusión en las empresas, ya que, en tiempos de crisis, el presupuesto que suele sacrificarse es el que está destinado a acciones de publicidad y mercadotecnia.

Pero las “vacas flacas” pueden aparecer en todos lados y de formas muy diferentes. Afortunadamente hay quienes logran salir avantes ante estas oportunidades, tal y como fue el caso del diario japonés The Asahi Newspaper. Este título tenía más de 130 años de ser editado en la tierra del sol naciente. Sobrevivió a los embates militares del siglo XX, pero sucumbió ante la inevitable llegada de la tecnología, el internet y el desapego de las nuevas generaciones por la lectura en papel. Sus ventas cayeron estrepitosamente, por lo que tomaron la decisión de acudir  a una agencia creativa para que les ayudara a resolver su problema.

La agencia Denstu Kansai tenía varios retos, entre ellos, hacer que el impreso compitiera con medios digitales y fuera igual de relevante para todo el público. Y debía lograrlo sin un solo yen de presupuesto. ¿Complicado? No para esta firma creativa, ya que ingeniaron una interesante campaña, la cual involucró el uso de una antigua técnica de animación, misma que usaron con los anunciantes del diario.

En el momento en que se corrió la voz de que los anuncios en el papel tenían movimiento, las ventas aumentaron y más del 90 por ciento de los lectores pasaban más tiempo con los anuncios que con las notas que los acompañaban. A esto se le suma las notas que cientos de sitios web publicaron al respecto y que consiguió cambiar su branding, de ser un medio anticuado, a ser innovador y actual.

Con ejemplos como éste queda claro que, cuando llega una crisis es la oportunidad perfecta para buscar salidas que pudieran dar resultados que superen cualquier expectativa.